Jugar en la naturaleza

varios niños riendo al aire libre
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Este artículo se recomienda para alumnos entre 24 y 48 meses.

Todos nacemos con una curiosidad innata por explorar y tus alumnos no son la excepción. Durante el desarrollo temprano, el juego se convierte en una parte muy importante del aprendizaje. El juego puede ser flexible, maleable y multifacético, y, por lo tanto, el entorno de tus alumnos también debería reflejar esas características. Los espacios al aire libre cumplen con estos criterios.

En este artículo hablaremos sobre los beneficios de jugar al aire libre y de cómo puedes aprovechar las maravillas de la naturaleza para ayudar a tus pequeños a aprender mientras se divierten. Los espacios abiertos les dan el espacio y las oportunidades para desafiar los límites y tomar riesgos.

En estos lugares pueden participar en juegos libres, lo que les permite desarrollar su identidad e independencia, además de explorar sus intereses. A su vez, durante el juego libre, cada uno de tus alumnos podrá aprender más sobre sí mismo, poniendo a prueba sus límites cognitivos y físicos. ¡Trata de encontrar un lugar relacionado con la naturaleza para organizar actividades al aire libre con tus alumnos!

A continuación, te mostramos una lista de las ventajas y beneficios que pasar tiempo al aire libre y su impacto en cada una de las áreas del desarrollo de tus alumnos.

  • Área física: Las actividades al aire libre dan pie a que tus alumnos se expresen y estén físicamente activos. Esto influencia el desarrollo de su confianza y capacidad física. Tendrán el suficiente espacio para intentar escalar o gritar con todas sus fuerzas. Además, podrán correr y saltar tanto como quieran y, si salen de la ciudad, también disfrutarán del aire fresco.
  • Área cognitiva: Jugar en la naturaleza les dará la oportunidad de practicar su resolución de problemas mientras siguen expandiendo su exploración creativa. En estos espacios, podrán hacer conexiones entre los detalles que observan, como el clima, la ecología, el crecimiento, los ciclos de vida, etc. Estas observaciones pueden inspirar a tus alumnos a hacer preguntas y a seguir investigando. Observar la naturaleza contribuirá a sus futuras habilidades e intereses científicos y matemáticos. Además, es algo interesante que puedes retomar en tus lecciones dentro del salón de clases.
  • Los sentidos: Tus alumnos tendrán la oportunidad de observar colores brillantes, patrones y texturas, y usarán sus sentidos en un contexto diferente al usual, teniendo así acceso a nuevos estímulos. Además, la naturaleza les permitirá manipular objetos diferentes a los usuales.
  • Área socio afectiva: Enfrentarse a lo desconocido puede ser una experiencia muy retadora. En la naturaleza suceden muchos eventos inesperados. Tal vez comience a llover y deban volver corriendo al salón de clases. Este tipo de situaciones te ayudarán a mantener viva la curiosidad en tus alumnos, mientras se divierten.

Aprovecha momentos como el recreo o las clases que puedan tener afuera para que tus alumnos entren en contacto con la naturaleza. Así ayudarás a que, algún día, esto se convierta en uno de sus pasatiempos y los inspirarás a llevar un estilo de vida más saludable.

Recuerda que para que tus pequeños aprendan, necesitan de un ambiente enriquecedor. La naturaleza les dará justo eso, pero lo más importante es que te involucres en el proceso y lo retomes en clase para amplificar el aprendizaje. ¡Explora con tus alumnos!

Para más información sobre actividades al aire libre:

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