Coordinación de manos: 0-12 meses

bebé sonriendo y sosteniendo un juguete grande
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Este artículo se recomienda para alumnos entre 0 y 12 meses.

El desarrollo físico evoluciona muy rápido durante los primeros dos años de vida. Este progreso les permitirá a tus alumnos vivir nuevas aventuras y los retará a explorar todo lo que los rodea, poniendo en práctica sus habilidades de motricidad fina y gruesa.

Conforme crezcan, la motricidad fina se desarrollará y refinará. Esto incluye la habilidad para usar los músculos pequeños de sus cuerpos, los cuales se localizan en manos y dedos. Estos movimientos, por lo general, son precedidos por habilidades de motricidad gruesa.

Hoy hablaremos específicamente de la coordinación de manos durante el primer año de vida. Este es un aspecto fundamental que sienta las bases para habilidades futuras como sostener lápices, botellas, cucharas, etc. Esta habilidad también suele acompañarse del desarrollo visual.

¿Qué esperar?

Desde que nacen, los bebés comienzan a usar sus manos para explorar sus cuerpos y lo que los rodea. Mientras exploran, también están practicando la motricidad fina, lo cual los llevará a mejorar sus movimientos de manos y fortalecerá sus pequeños músculos.

Desde muy temprano, tus alumnos comenzarán a tocar los objetos y las superficies. Tal vez hasta sientas que te tocan cuando los abrazas o los alimentas. Durante el primer año, podrás notar que tus pequeños hacen lo siguiente:

  • Sostener: Al principio esto pasará por accidente cuando entren en contacto con un objeto y traten de agarrarlo con las manos. Esta acción se seguirá desarrollando. Alrededor de los 9 meses podrán sostener objetos pequeños entre el pulgar y el índice, y más tarde, entre los 10 y 12 meses, tal vez hasta logren sostener una cuchara.
  • Manipulación manual: Tus alumnos tal vez comiencen a manipular objetos con sus manitas, sobre todo si son objetos más grandes.

¿Cómo puedes estimular el desarrollo de la coordinación de manos?

  • Anima a tus alumnos a sostener objetos colocando cosas en sus manos. Por ejemplo, puedes darles un cubo o un peluche y ver si los sostienen por periodos cortos de tiempo.
  • Habla sobre el objeto. Explica el color o la textura que tiene el cubo o el peluche, haciendo que tus alumnos se interesen más por explorar el objeto. Con esto, también estarás estimulando sus habilidades lingüísticas. Adicionalmente, también impactarás sus habilidades de procesamiento sensorial mientras sienten y reconocen diferentes texturas.
  • Acariciar y tocar. Dales la oportunidad de tocar diferentes texturas. Volviendo al ejemplo anterior, deja que exploren el cubo y toquen los bordes, o incluso que jueguen con la etiqueta del peluche. También puedes darles la mano, para que vivan diferentes experiencias musculares y sensoriales.
  • Comer. Cuando tus alumnos vayan a cumplir un año, habrá momentos en los que podrás dejar que se alimenten solos. Al principio será complicado, ¡pero con la práctica verás que su coordinación ojo-mano mejora al realizar esta actividad!

¡Más que nada, diviértanse juntos y sé paciente! La motricidad fina suele tardar más en desarrollarse que la motricidad gruesa, ya que va de la mano con el desarrollo visual y el control muscular. ¡Sigan trabajando las dos áreas!

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