¿Cómo apoyar a tus alumnos a empezar a correr?

niño pequeño corriendo al aire libre
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Este artículo se recomienda para alumnos entre 18 y 36 meses.

Entre los 18 y 36 meses de vida, es probable que tus alumnos dominen ciertas habilidades motoras gruesas como caminar o mantener el equilibrio. También es posible que comiencen a moverse más y veas que sus pasos son cada vez más largos y rápidos.

¡Prepárate! Tus pequeños pronto querrán comenzar a correr y tendrás que seguirlos a pasos acelerados. Cuando lo hagan, verás cómo se alegran y quieren llamar la atención de todos a su alrededor con frases como: “¡mira lo que acabo de hacer!”, o empiezan a correr sin razón alguna, mostrando así que se sienten libres y son independientes.

El cerebro, los músculos y los nervios de tus niños siguen desarrollándose, así que es posible que te sorprendan con nuevos movimientos que están comenzando a lograr. Además, cada sprint favorece el fortalecimiento de huesos y músculos. Es importante que tus alumnos estén activos, jueguen y exploren.

De acuerdo con algunos investigadores, como Vázquez Castañeda, estas son algunas habilidades que favorecen el desarrollo de la psicomotricidad y, a su vez, puedan facilitar el proceso de aprender a correr:

  • Equilibrio y coordinación
  • Fuerza y ​​resistencia
  • Atención y estado de alerta
  • Consciencia corporal
  • Planificación y control del movimiento

En 2015, se llevó a cabo un estudio sobre el desarrollo de habilidades motoras gruesas en niños pequeños. Dentro de este, se diseñó un programa de estimulación con duración de ocho semanas. Todos los días, los participantes practicaron tres habilidades durante 10 minutos. Se trabajó la habilidad locomotriz, la habilidad de control de objetos y el equilibrio. Algunos ejemplos de las actividades que se les aplicaron fueron, saltar sin usar y usando los brazos, balancearse sobre una viga y patear pelotas de diferentes tamaños.

Se comparó a los grupos que habían participado en el programa con grupos que no practicaron dichas habilidades. Los resultados mostraron que los niños de las estancias donde se había implementado el programa mejoraron sus habilidades de motricidad gruesa, concluyendo que, al integrar diariamente actividades de estimulación, los niños mejoran su desempeño en las mismas. Estos descubrimientos son muy valiosos, ya que resaltan los beneficios de implementar dichas actividades.

Así que motiva a tus pequeños, invítalos a moverse, a caminar más rápido y a bailar. Juntos pueden jugar a seguir líneas en el suelo, equilibrarse sobre la orilla de la banqueta o jugar al avioncito o rayuela; al dibujar esto en el suelo también estarán practicando sus habilidades motrices finas. Este tipo de actividades funcionarán como un empujoncito para que tus alumnos se sientan más seguros a la hora de comenzar a correr, además de integrarlos como grupo en actividades divertidas. No olvides que uno de los objetivos que tenemos en mente es que realicen estas actividades juntos.

Lee este artículo para conocer las guías de aprendizaje temprano de Nueva York.

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